miércoles, 22 de junio de 2011

Cómo enseñar inglés a niños pequeños

Tienes que poner énfasis en que el niño escuche y hable en inglés y NO en que lo escriba. Relaciona lo que enseñas con lo que los niños ya saben en su propio idioma. No utilices el idioma nuevo para enseñar conceptos que los niños desconozcan. Procura hablar lo más posible en inglés, para que los niños puedan escuchar el ritmo y para que vayan entendiendo poco a poco.

Para empezar, sólo debes esperar que los niños entiendan el idioma; no van a poder hablar hasta que lo hayan escuchado durante mucho tiempo y ya lo entiendan. Algunos van a poder hablar mucho tiempo antes que los demás. Diseña actividades para que todos puedan tener éxito. Deja que los niños respondan en su lengua materna; lo importante es que entiendan el inglés. Cuando dicen algo en su lengua materna, repítelo en inglés.

Cuando estén listos, puedes pedirles que hablen. Empieza con palabras sueltas, no frases.

Cuando estén listos, se pueden introducir frases cortas, poco a poco, siempre procurando que entiendan todo. Utiliza mucha repetición; los niños necesitan hacer las cosas vez tras vez; eso hace que se sientan cómodos y les ayuda a aprender.

Las clases deben ser divertidas; solo así van a aprender. Su motivación para aprender el inglés es para poder participar en los juegos y canciones. Presenta actividades cortas y variadas, para mantener su interés y para cambiar el ritmo de la clase.

Las actividades movidas se pueden utilizar si están perdiendo el interés y las tranquilas si necesitan calmarse, sobre todo al final de la clase.

Mantiene una rutina para que los niños se sientan cómodos. Es muy importante que los niños estén cómodos porque así aprenden mejor. Empieza cada clase con una señal visual, para que los niños sepan que ahora empieza una hora especial, cuando se habla en otro idioma. Utiliza canciones; el vocabulario, el ritmo del idioma y la gramática se aprenden con facilidad mediante canciones.

Además, cantar es divertido. Utiliza actividades participativas para mantener el interés de los niños, también para ayudarles a aprender; se aprende mejor haciendo cosas en vez que escuchando solamente. Utiliza juegos para motivarles a aprender y para hacerlo divertido.

Utiliza cuentos; a los niños les encantan y si se repite un cuento muchas veces, los niños se acostumbran al vocabulario y la gramática y al ritmo del idioma. Después de un tiempo, ellos mismos pueden contarlo.

Utiliza el lenguaje corporal, las expresiones de la cara son recursos atractivos para ayudarles a entender.

Utiliza muchos recursos visuales, para que los niños puedan entender el significado antes de conocer la palabra. Sólo utiliza la lengua materna cuando se necesita para explicar un juego o para la disciplina. ¡Nunca traduzcas! Siempre utiliza frases sencillas y cortas para dar instrucciones y preguntar.

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